Las cirugías para queloides en orejas: la historia de Rayén

queloides en orejas

Las cirugías para queloides en orejas: la historia de Rayén

La historia de Rayén es muy especial y he tenido el privilegio de ser testigo de todos sus avances. Desde que la conocí nos hemos mantenido en permanente contacto. Sin duda ha sido una persona muy valiente y estoy muy agradecida de haberla conocido y poder compartir la experiencia de su vida y de sus cirugías. ¡Te invito a leer su testimonio!

La historia de Rayén

“Mi nombre es Rayén, me dicen Rayito. Soy Testigo de Jehová. Me gusta enseñar a otros la verdad de Dios y la Biblia. También soy Técnico en Párvulos. En sí mi vida gira en torno a enseñar… me gusta mucho mi trabajo. Durante esta pandemia me enamoré del arte textil. En mi tiempo libre, me pongo a bordar y a tejer. Lo hago para mi familia, amigos y, por supuesto, para mí”

Su vida con queloides

«Mi historia con queloides empezó cuando tenía 15 años. Una noche se me infectaron ambas orejas; estaba usando aros de fantasía. Por supuesto me los saqué por un tiempo, hasta que me di cuenta que ya había cicatrizado… Lo normal, siempre me pasaba. De repente, empezó a crecer un bultito en ambos lóbulos, uno más grande que el otro. Durante ese año, emocionalmente lo enfrenté sin ningún problema. De hecho, se lo mostraba a todo el mundo. Me sentía diferente y eso me gustaba.

No recuerdo bien cómo empezó a afectar mi autoestima. Entonces mi mamá empezó a buscar “soluciones”. Y la solución fue la cirugía. Primero había que operarse una, después la otra (tuvieron una diferencia de 3 meses aprox.).

Tenía 16 años cuando me intervino un cirujano plástico, en el CESFAM, bajo la categoría de Cirugía Menor. Tuve un reposo de 15 días en casa. Con ambas orejas fue lo mismo. No tuve recomendaciones ni un tratamiento post-operatorio. Lo único que sabía era que nunca más podría usar aritos, ya que mis lóbulos quedaron de apariencia y grosor muy extraños, pero solo fueron deducciones mías.

Casi ocho meses después de ambas cirugías, perforé ambos cartílagos. Tuve mis orejas completamente sanas por 1 año y unos cuantos meses, hasta que un día se infectaron. Saqué los aros, se cerró la perforación y a las semanas… dos nuevos queloides. Estos eran más pequeños que los anteriores, pero esta vez ya estaba desesperada.

No sabía qué eran, cómo se llamaban, recibía opiniones muy fuertes al respecto, diagnósticos extraños y la indiferencia del personal médico, ya que no era de vida o muerte. Como ya conocía más o menos el trámite de las cirugías en el CESFAM, empecé a realizarlo.

Me operó una cirujana. Desde que entré al pabellón fue muy mal educada. En primera, me retó y me dijo que esto era mi culpa porque, si yo sabía que tenía queloides, no me debí haber perforado de nuevo. De su boca fue la primera vez que escuche la palabra queloide. Le pregunté qué era y, la verdad, no me acuerdo qué respondió.

El procedimiento fue horrible. Por un lado, debido a su trato y, por el otro, fue muy doloroso físicamente, desde la anestesia hasta el láser. Todo fue desagradable, el olor era asqueroso… me hizo llorar. Mientras me operaba hablaba con la enfermera y se quejaba, como si fuera una carga. Después de la cirugía tampoco me dio cuidados post-operatorios ni licencia.

4 meses después volvieron los queloides, más agresivos. Me rendí… aprendí a vivir con ellos por un año más. Como estos eran más grandes y estaban activos, me ardían, picaban, dolían y pesaban. Empecé a pasarla muy mal. Junto con eso, ya me sentía más insegura de mi misma. Y ya con el uso de la mascarilla, para mi gusto y el de otras personas se veía muy mal.

Empecé a sentirme muy fea, hasta asquerosa, se veía sucio. Pasaron de ser rojos a morados. Frente a los demás no lo demostraba, pero por dentro me sentía muy mal. Pasé muchas noches con ansiedad, buscando soluciones alternativas a la cirugía»

Rayén González

¿Cómo llegaste al especialista? ¿Cómo fue tu cirugía?

«Mi abuelita fue operada por un doctor muy seco… y un día de control, le hice la famosa “pregunta de pasillo”. Le mostré, me revisó ambos queloides, y me dijo que estuviera pendiente a sus mensajes. Era pleno abril de Coronavirus, no se hacían cirugías de este tipo. Por la pérdida de mi abuelita, olvidé mis queloides por un tiempo. Pero seguían ahí… Ya en septiembre del pasado 2020 nos pusimos de acuerdo con el doctor y fue maravilloso…

El día de las cirugías fui con mi mamá y mi prima Isabel. Estaba muy nerviosa y ansiosa. Esta vez estaba viviendo una cirugía completamente PROFESIONAL. El personal médico de extrema calidad en todos sus ámbitos (fue por sistema particular).

Desde la anestesia fue doloroso. Sentía los ruidos del bisturí, la sangre que corría y los tirones, porque estaban completamente viviendo de mi oreja. Con la segunda oreja ya me puse a llorar… soy muy llorona. Ese día me sacaron 4 queloides: dos del cartílago y otros dos que habían crecido desde mis primeras cirugías de los lóbulos. Bueno, él y la enfermera conversaban conmigo, fueron muy amables. Al terminar las cirugías, el doctor me ayudó a sentarme, me pegó un “pape” en la frente, y me dijo que me comiera un chocolate. La enfermera me dio todas las recomendaciones. Y con el doctor mantuve contacto por whatsapp.

Dos días después me vio para ver cómo estaban las heridas. En sí, durante octubre lo vi una vez por semana. Ya en noviembre 1 vez cada 15 días. Sacaba él mismo los puntos, de forma paulatina, los sacó completamente a fines de noviembre.  Me autorizó a usar cremas tópicas. Decidió no aplicar radioterapia, infiltración de corticoides o el tratamiento de nitrógeno. Única y exclusivamente parches de silicona, presión con los aros y cremas tópicas»

Rayén González

Aprendizaje y tips

«Vivir con queloides me ha enseñado muchas cosas, principalmente me ha hecho mas fuerte de carácter. Hay personas a las que les da asco (es válido según mi criterio) o piensan que es contagioso. Y frente a tantos comentarios y miradas despectivas, tuve que hacerme fuerte porque, si no, me iban a destruir palabras de poco valor, pero de gran poder.

Antes de operarme este 2020, me decía a mí misma: “cuando no tenga queloides, seré mas bonita y voy a ser feliz”. Tener ese pensamiento fue un completo error. Solo perdí mi tiempo pensando así. Al mirar atrás, veo que sí he sido muy feliz, con y sin queloides. Y quien te ame de verdad, va a amarte con los queloides que tengas. Si alguien te hace sentir mal por tenerlos, pues qué pena por ese alguien. Tú sigue, con tu amor propio por delante»

Su reflexión final

«Para mí, conocer a la Isi, fundadora de queloide.cl, fue descubrir un mundo… yo no sabía nada, con ella aprendí mucho. Así pude dar muchos pasos en los procesos de aceptación… sin sus consejos, esto habría sido más difícil. ¡GRACIAS INFINITAS!»

Rayén González

Imágenes de los queloides de Rayén

Rayén mostrando sus queloides, tiempo antes de las cirugías
Rayén mostrando sus queloides, tiempo antes de las cirugías
Día de las cirugía de Rayén
Rayén el día de la cirugía
Oreja post cirugía
Oreja de Rayén posterior a la cirugía

Sin duda me emocioné mucho leyendo la historia de Rayén. A medida que lo fue viviendo, ella me fue contando todo el proceso, permitiéndome ser parte de él, incluyendo el momento de sus cirugías. ¡Nos mantenemos comunicadas constantemente y me siento muy orgullosa de ella! Me ha enseñado muchas cosas en su camino y me siento feliz de haberla conocido.

Le agradezco enormemente sus palabras y su apoyo desde el primer día que me escribió. Rayén: ¡eres maravillosa!

Con este post, terminamos la primera trilogía de post sobre queloides en orejas. Estaba muy impaciente por compartirles estos relatos e inaugurar la página web a través de las historias de mis seguidoras y compañeras en este camino, ya que los queloides en orejas son de lo más común. No se podría cuantificar cuántas personas han pasado por esto y me llena el corazón saber que, gracias a estos post, muchas personas podrán optar a información práctica que les ayudará a tomar las mejores decisiones posibles.

Recuerda que puedes leer los otros 2 relatos de esta trilogía: la historia de Maryori y de Sophia, ambas chicas con queloides en orejas.

Si quieres profundizar aun más en este tema, te recomiendo también la historia de Nayaret y su cirugía y la experiencia de Sara con braquiterapia: ambas historias llenas de aprendizaje y fortaleza.

¿Qué les pareció la historia de Rayén y sus cirugías? ¿Les gustaría abordar otros temas?

Cuéntame en los comentarios tus opiniones/dudas, también recuerda que puedes contactarme a través de Instagram y participar comentando ahí. ¡Te espero!

Esta publicación tiene 2 comentarios

  1. Hola buen día, hace un año y 2 meses aproximadamente me operaron de un queloides en el lóbulo de la oreja, luego de eso me aplicaron tratamientos con corticoides ya los finalicé, mi pregunta es si puedo volver a usar aritos o me haría mal?

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