«Mi prioridad (…) ahora es disfrutar la vida, mis hijas y el paso por la tierra»

«Mi prioridad (…) ahora es disfrutar la vida, mis hijas y el paso por la tierra»

¡Hola! Espero que estén súper y ansiando pronto la llegada de las fiestas patrias. Aquí me reporto luego de nuestra última entrevista, para compartirles una nueva entrevista de una persona muy especial para nosotras. Estoy ansiosa y feliz por poder mostrarles este relato que habla de la resiliencia y fortaleza de Karelys, quien nos permitió compartir con ustedes su historia y aprendizajes.

A Karelys la conocí a través de Instagram. Su caso personalmente me tocó mucho porque recientemente había pasado por una situación similar y su historia me hizo recordar el difícil tiempo de pandemia. Muchas personas se vieron afectadas en distintos niveles y el COVID dejó secuelas psicológicas, emocionales y físicas, siendo Karelys una de las personas afectadas por este virus.

Uno de los primeros mensajes que me envió fue:

Me dio covid y Neumonía por covid. Estuve intubada y la fijación del tubo me hizo esa herida. El martes empiezo un tratamiento en el hospital, crioterapia mas infiltración.

Este mensaje dio pie a conocer más sobre su caso e incluso compartí parte de su historia de tratamiento a través de este post de Instagram. Ella ha realizado varios tratamientos para atenuar su cicatriz y hoy compartiremos parte de su largo camino.

Ella es Venezolana, tiene 40 años y llegó hace 7 años a Chile. Actualmente vive en Concón, es fanática de la naturaleza y Greys Anatomy. Está casada, es madre de dos niñas, una de 16 y la otra de 3 años. Luego del COVID está con licencia por el daño en su tráquea.

Según sus palabras: «Quise participar de esta convocatoria como parte de mi proceso de sanación y terminar de aceptar mi cicatriz». Siendo también otra de sus motivaciones querer ayudar a otras personas que vivan con cicatrices:

(…) «Hay muchas personas con cicatrices y no debería ser tema, es normal como tener cabello o usar lentes. A veces pienso que es un tema más de uno que de las personas, que mientras uno no lo acepte, está a la defensiva. Si uno lo acepta no siente la incomodidad.

Esto me ha ayudado a aceptar. Mi cicatriz no la puedo ocultar porque está en el rostro y entiendo que miran por curiosidad, no porque sea un bicho raro o asco, quieren saber que me produjo la cicatriz. Hay quienes las pueden ocultar porque las tienen en lugares del cuerpo menos visibles y les causa incomodidad, pero aceptarlo ayuda. Al principio me costó aceptarla, hice tratamientos, utilicé maquillaje, parche, pero al final nada me la iba a tapar»

De antemano quiero agradecerle por permitir compartir esta información. El COVID-19 es un tópico delicado y que nos afecta en diferente manera. Gracias infinitas por abrir tu vida y corazón con nosotras.

Su historia: Cómo comenzó todo

Como les comentaba anteriormente, a través de una publicación de Instagram compartí parte de su historia. Todo comenzó así:

«Hola ¿Cómo estás? Yo te he hablado antes de mi caso. Yo tengo una cicatriz horrible en mi cara consecuencia de un mal cuidado en la UCI. Estuve 10 días en la UCI por COVID y la fijación del tuvo me hizo dos heridas en la comisura de los labios. Ya pasó un año de eso y me han hecho varios procedimientos, incluso una cirugía donde me quitaron parte del labio y ahora me veo peor.

El caso es que eso me ha afectado tanto que he subido de peso y me he descuidado porque siento que ya no me veré bonita nunca más. A veces pienso arreglarme o bajar de peso. Pero pienso que haga lo que haga esa cicatriz siempre va a estar y nunca más me veré bonita.

De hecho me he aislado ya no quiero salir ni que me vean.

Primero me hicieron un tratamiento de crioterapia. Así creo que se llama, más infiltración y no funcionó. Luego cirugía. Pero lamentablemente en la cirugía el doctor me quitó parte del labio y fue peor, porque el queloide volvió y ahora mi labio está asimétrico.

Ahora él me quiere infiltrar con Bleomicina. Yo estoy haciendo todo por la parte pública. El doctor me quiere ayudar pero no ha funcionado. Y cada vez me siento peor»

Desde ese momento, me fue compartiendo avances de su tratamiento. Su cicatriz había avanzando pero el tratamiento con Bleomicina al parecer estaba dando resultados, ayudando a disminuir su crecimiento y volumen. Y luego de muchos meses pudimos conocernos en persona y fue TAN grande el impacto al ver que esa cicatriz hipertrófica ya había aplanado gracias al tratamiento y su constancia.

Tratamiento con Bleomicina

Antes de continuar con esta inspiradora historia quiero hacer una pequeña revisión* sobre este tratamiento. Si bien la infiltración (por lo general de corticoides) es un tratamiento bastante popular para queloides, actualmente se están infiltrando distintas sustancias en cicatrices patológicas principalmente con el objetivo de detener su crecimiento y actividad. Este se aplica de manera intralesional con una aguja durante varias sesiones.

Además de la aplicación del acetónido de triamcinolona (siendo este el más popular), actualmente se está ampliando al uso de bleomicina, verapamilo, ácido hialurónico, hialuronidasa, toxina botulínica y colagenasa.

En cuanto a la Bleomicina, medicamento que usó Karelys durante su tratamiento:

Este fármaco quimioterapéutico se ha utilizado en el tratamiento de queloides y cicatrices hipertróficas durante décadas debido a su propiedades antitumorales y reducción potencial en la generación de colágeno. (…) Y en suma la bleomicina ha demostrado eficacia en el tratamiento de queloides.

Otro estudio también indica: «La bleomicina es un agente antineoplásico que causa necrosis de los fibroblastos. Dos estudios investigaron la bleomicina y demostró su utilidad en el tratamiento de queloides»

*Según el estudio: A Review of Current Keloid Management: Mainstay Monotherapies and Emerging Approaches (2020) y Keloid treatments: an evidence-based systematic review of recent advances (2023)

Pronto espero ampliar en esta información y en los estudios mencionados pueden encontrar más información sobre este y otro tratamientos.

Su vida con cicatrices

Ya han pasado algunos años desde este acontecimiento y muchos aprendizajes. Ella nos cuenta:

«Yo me desesperé un poco, no esperé a que tuviera su proceso la cicatriz, inmediatamente la empecé a atacar y el médico no me orientó mucho y por la ansiedad la empeoré. Primero pasé por tratamiento con crioterapia e infiltración, luego cirugía donde quitaron parte de mi labio, y se volvió a formar la cicatriz hipertrófica, entonces trabajamos con infiltración de bleomicina y eso sí me ayudó bastante con el volumen, pero no desaparece. Ahora la cuido del sol para que no se ponga oscura.


Luego del COVID me ha tocado darme cuenta de una valentía que no sabía que existía (en sí misma), y al salir de mi país, doy gracias a Dios por mi capacidad de levantarme y seguir adelante. No he ido al psicólogo porque no tengo los medios de ir a terapia, pero yo misma trato de buscar las respuestas, lo que me sirva, me funciona pensar que la gente me mira por curiosidad, me pongo en el lugar de la persona, detrás de todas las cicatrices hay una historia.

Una siente la necesidad de explicar y de contar que pasó y no debería ser así. 

A veces se me olvida que la tengo, estoy en mi casa preparándome y me tapo un poco, pero no funciona. Automáticamente cambio la actitud, salgo a la calle y se me olvida, yo misma no me enfoco en eso. Estoy muy pendiente del sol, de taparme con el cabello por el sol, pero estar siempre consciente sería agotador. No todos tenemos las mismas capacidades, fortalezas, si mi experiencia sirve para ayudar a alguien es que nosotros miremos las respuestas, de por qué me miran, no estar a la defensiva, eso a mi me ha ayudado.

Aceptarla fue lo más difícil. Hice tratamientos apresurados y en un principio las mascarillas ayudaron, salía y no pasaba nada por la mascarilla, era una lucha interior en el espejo. Después debí enfrentar que ya no se usan las mascarillas, salir así y enfrentar la vida con mi cicatriz en la cara. Con adhesivos era peor, me preguntaban más, ¿Qué estás tapando? Los niños preguntan mucho y ¿Qué te paso?

La palabra aceptación no es tan fácil, yo tengo sobrepeso y no es fácil aceptarlo y encontrar esa zona interna de seguridad. Las personas quieren una explicación, quieren saber cómo se produjo la herida y me tomo el tiempo de explicar y me hace sentir bien, quizás no debería explicar, pero me sirve y si me da tranquilidad.

Lo positivo es que estoy viva, no hay nada más positivo, muchos murieron por COVID o tienen secuelas más grandes, yo estoy viva, disfruto mis hijas, el mar, la naturaleza, creo en Dios y todos los días le doy gracias por la oportunidad de estar acá de nuevo.

Me sentí bien durante las fotografías, en confianza. Todas estas experiencias son un granito al proceso de sentirte bien y aceptarte. Significó una experiencia más, algo nuevo, contar mi historia y darla a conocer luego de la pandemia.

La cicatriz si me ha afectado en el autoestima, no siempre fue la actitud que tengo ahora. Hace como un año me comuniqué con Isi y le decía que hasta subí de peso, decía «Tengo una cicatriz en la cara, haga lo que haga no me veré bonita o la podre ocultar», puedo cambiar mi color de cabello, los lentes, forma de vestir, pero la cicatriz sigue ahí.

Eso cambió, ya no es mi prioridad, ahora es disfrutar la vida, mis hijas y el paso por la tierra.  Hay días en que tengo bajones, me miro y busco taparlas, pero el no tener como ocultarlas me hace caer en aceptarlas»

Palabras finales

No se imaginan la felicidad que nos dio ver a Karelys ese día que la conocimos. El impacto y la alegría que sentí de saber que toda la constancia de su tratamiento había dado frutos, de verla feliz y radiante, es algo inexplicable y lo pudimos hablar con mucho detalle.

Le agradezco de todo corazón por permitirnos contar su historia y su reflexión a través de esta experiencia. Espero seguir en contacto con ella y para mi ha sido todo un gusto poder conocerla.

Lamentablemente en Chile los tratamientos de queloides son caros y limitados. Muchas veces no están los recursos para tomar la difícil decisión de someterse a tratamiento y el riesgo que conlleva. Valoro la valentía y constancia de Karelys y espero que sea de inspiración para quienes estamos lidiando con cicatrices que nos afectan en distintos niveles.

Y por supuesto, gracias por leer y un abrazo a distancia,

Isi

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